Montreux
Después de conseguir la viñeta y el disco azul para aparcar (si no sabéis lo
que es, leed mi entrada: circular y aparcar por Suiza: todo un reto), me dirigí a Villeneuve. Allí, aparqué en un parking utilizando el disco y
tenía un máximo de 4h. En los parkings que funcionan con el disco azul el límite de horas suele ser
durante el día y por la noche no hay este límite, por lo que si no hay cartel de
prohibido pernoctar es una buena opción para quedarte gratis. Estuve dando un paseo
por la orilla del lago y hay muchas zonas en las que te puedes bañar, yo estuve
concretamente en esta: Villeneuve Plage.

Luego, paré en este parking también utilizando el disco azul (máximo de 2 horas) para
ver Le Château de Chillon. No entré dentro, simplemente di un paseo
por los alrededores. Estos parkings los encuentros previamente en la app
Park4night que ya os he hablado de ella en otra entrada. En algunos comentarios
dicen que es muy difícil aparcar y que está muy concurrido, pero cuando yo fui
no había casi nadie y había mucho aparcamiento libre.
Y, finalmente, me fui a la ubicación donde iba a ser mi
primera noche en Suiza y no pude elegir mejor porque ¡¡las vistas eran increíbles!! Estaba a unos 15 minutos de Montreux, en Caux, un parking totalmente gratuito tanto de día como de noche
y las vistas eran espectaculares. Es ideal para ver el atardecer.
Lac Bleu
Cuando me levanté en Caux, tiré directamente hacia el Lac Bleu, una hora y media de camino aproximadamente. Aparqué en Gouille y a 40 min andando por un sendero bastante fácil se encontraba el Lac Bleu. Una pasada de lago, agua azul turquesa cristalina que entraban ganas de bañarse, hasta que metes los pies y decides que es mejor disfrutarlo desde fuera 😂
Después de un buen rato alrededor del lago, decidí seguir andando por un sendero que llegaba a la Cabaña de Aiguilles Rouges. Mi intención no era llegar hasta allí porque eran unas dos horas y media desde el lago, pero por el camino conocí a un suizo y su perrita y hablando y hablando... ¡¡¡llegamos hasta arriba!!! A 2821 m de altitud 🙌


Les Mosses
Después de la paliza conduciendo y las primeras noches en Suiza, necesitaba unos días de relax y mucho descanso, así que decidí irme a un camping unas noches. Mirando una zona que me cogiese de camino a mi siguiente destino, descubrí este sitio en el que casi no había turismo. Me quedé en el
Camping Cuizon. Cuando llegué, no había nadie en recepción. Un campista me dijo que el dueño del camping solía venir por la tarde, que me podía poner donde quisiese y ya luego le pagaría al dueño. La noche con la tienda y el coche me salió a 13 CHF. El camping era bastante básico. Tenía una ducha, baño, zona de fregadero, zona de barbacoa, el río al lado... pero no tenía toma de electricidad. Para mí fue suficiente, porque mis vecinos campistas me cargaron la batería portátil con su placa solar que era para lo único que necesitaba electricidad. Era un sitio muy tranquilo y pude descansar todo lo que necesitaba, aunque tengo que decir que era una zona muy húmeda y por las noches pasé mucho frío, incluso me compré un saco de dormir más bueno que luego no me hizo falta en todo el viaje.
A la mañana siguiente, cuando me desperté me puse mis botas de montaña y fui a visitar el Lac Lioson. Aparqué
aquí, aunque luego me di cuenta que me podría haber ahorrado buena parte del camino si hubiese aparcado en este otro
parking. Ambos parkings son gratuitos, al menos en la fecha que yo fui (finales de agosto). El Lac Lioson se encuentra a unos 30 minutos andando desde este último parking. El camino es muy ancho, pero bastante empinado. Hay muy poca gente y es un sitio muy tranquilo. Desde allí hay otros senderos más largos, pero esos días yo estaba en modo relax y, aunque fue tentador coger uno de esos senderos, me quedé en el lago dando una vuelta.




Cuando estaba tranquila en el camping haciendo mi bolso de crochet, se me acercó el dueño del camping con el traductor, porque ni el hablaba inglés o español ni yo hablaba francés, y me dijo que si me quería unir esa noche a una raclette que iban a hacer en la cabaña del camping. Obviamente, acepté y fue una noche increíble. Vino un camionero de la zona que estuvo alojado mucho tiempo en el camping y otro campista que vivía en su caravana dentro del camping porque trabajaba cerca.
Mi idea era quedarme solo dos noches en este camping y seguir mi ruta, pero el otro campista que acudió a la raclette me propuso un plan muy guay para la siguiente noche: una barbacoa en mitad de la montaña con el cielo despejado y lleno de estrellas. Fuimos a Leysin, a una zona habilitada para barbacoas y donde la luz de las casas apenas llegaba.
A la mañana siguiente, recogí mis cosas y continué mi ruta 🚗
Espero que os haya gustado esta entrada del blog y que os sea de ayuda 💙
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